Entrevista a Victoria Barreiro sobre comedia de distancias y sus posibles dispositivos mediadores entre danza y arquitectura. Por Nazario Osano.




1) ¿Qué dispositivos utilizaste en el proyecto que devino en la obra, Comedia de Distancias, para llevar una improvisación corporal al dibujo? 

La forma de trabajo venía muy aceitada porque esta obra (Comedia de Distancias) es como el fin y el final de una investigación muy larga en la que Carolina (Besuievsky) me incluyó así como a otros colegas del arte, como fotógrafos (Pablo Dotta y Ana Micenmaker), actores y bailarines (Pablo Albertoni, Ana Oliver y Guillermina Gancio les nombro por ser el elenco de CDD, pero muchos más). Desde 2014 que empezamos a reunirnos en torno a investigaciones y paradigmas como los principios y leyes de la física cuántica, hasta la concreción de CDD, la cosa era tratar de dibujar lo que se ve a simple vista y lo que no, el movimiento, la ráfaga que queda, el trayecto, la impresión y la metáfora. Mis dispositivos eran simples, papeles de diferentes tamaños, carbonillas, tintas, lápices, una Tablet electrónica de dibujo en la cual podía animar (o plantear una animación), y sobre todo el estar completamente presente e inmersa en la creación colectiva. Esto último planteado con mucho énfasis y con una rutina de acción-reflexión que permitía sentir al equipo como un solo cuerpo en dirección a algo no necesariamente concreto muchas veces pero único, desde esquinas y ópticas muy diferentes.

2) ¿Cómo se relacionan el quehacer de la gente de danza con el de la gente de dibujo por decirnos de algún modo general?

 Pienso que todas las actividades artísticas que tienen el acento en el hecho estético visual están íntimamente relacionadas. En el caso del dibujo y la danza, desde mi punto de vista: qué es una figura danzante si no el dibujo que se traza en el espacio, uno sobre otro, reescribiéndose en un continuo flujo, y la pausa el espacio vacío o el punto? Mi especialidad es la animación, y dentro de mí, la animación es danza aunque no lo sea. Es coreografía pura, observada en slow-motion al ritmo de 24 dibujos por segundo, aunque cada dibujo te tome 1 hora para completarlo.

3) Respecto a políticas culturales: ¿Crees que el gobierno promueve experiencias como esta, o la improvisación es tomada como una práctica improductiva al no generar un producto único final? 

Bueno, es un poco inductiva esta pregunta, pero estoy de acuerdo contigo, jaja! No le dan mucha bola no, de a poco tal vez, y gracias a la gente que se la juegue desde sus puestos de poder a apoyar estas actividades, será más practicada, más escénica, más usada como medio y como fin.

4) ¿Qué de tu practica dentro del dibujo, traspasó, desbordó tus límites y se derramó en la danza de los bailarines que estuvieron en este proceso?

Tal vez podrían preguntarles a ellas y ellos, pero de hecho, muchas escenas de la obra quedaron fijadas gracias al dibujo que surgió durante la improvisación, o la atención en ciertos objetos (o el movimiento de estos) quedó imprimada en la obra por este registro. A veces los episodios sucedían ciertamente y otras era una metáfora que surgía en mí y la ilustraba.

5) Desde tu perspectiva: ¿Cuáles son los aportes de este proyecto al mundo de la danza? 

Cuando pienso en este trabajo pienso en un tejido de disciplinas desplegando sus posibilidades, sus modos, sus herramientas en una expresión que no tiene otro sentido que enriquecerlo todo, dimensionarlo todo, expandirlo todo. Mi relación con el mundo de la danza es muy estrecho, pues soy espectadora y partícipe desde mi disciplina, y veo que siempre ha habido un interés por la notación en la danza, un lenguaje de registro que cautive su gramática; pero ya te digo, es con reciprocidad que esta retórica obtiene el volumen que ocupa. Victoria Barreiro; a propósito de “Comedia de Distancias” de Carolina Besuievsky.

Entrevista realizada por Nazario Osano, Montevideo Uruguay.

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